FIMOSIS

Si el prepucio es muy estrecho, con poca elasticidad y no se puede empujar hacia atrás lo suficiente como para dejar al descubierto el glande, se está ante una fimosis. Muchos niños tienen algo de fimosis cuando son pequeños. En estos casos, la madre o al padre deben intentar empujar suavemente y poco a poco el prepucio hacia atrás a la hora del baño para impedir que se acumule suciedad en el interior y evitar así posibles infecciones. La mayoría de las veces este problema se resuelve a medida que el niño va creciendo pero si no es así, puede solucionarse mediante la circuncisión. Cuando se presenta en los jóvenes o en los adultos puede provocar infecciones y otras complicaciones.

Existen distintos grados, normalmente no causa dolor, aunque si el prepucio está muy ajustado puede haber problemas al orinar o al tener relaciones sexuales. Además, dificulta la limpieza y una higiene adecuada debajo del prepucio, lo que aumenta las posibilidades de contraer infecciones.

Fimosis Tardía

Los niños que desarrollan una estrechez prepucial después de haber tenido un prepucio normal y reductible sin antecedentes de infección o de trauma local, pueden tener una fimosis tardía. Se debe a una afección dermatológica con componente alérgico correspondiente a un Liquen (balanitis xerotica) que puede llevar a una verdadera cicatriz y reducir el meato uretral. En este caso la estrechez prepucial es progresiva y muy severa por lo que siempre debe ser intervenida.

Si tienes fimosis tienes más probabilidad de desarrollar infecciones en el pene, como balanitis o infecciones en la orina, fisuras y sangrados al tener relaciones sexuales y de desarrollar cáncer del pene, ya en edad adulta.

Si no estás circuncidado y la piel de tu pene está muy tirante, no esperes a que el problema sea mayor.